lunes, 26 de diciembre de 2011

Navidad

El cerco a estos días es despiadado. Los recuerdos de otras navidades, de otras personas, de otros lugares. Sería una contraindicación mostrar demasiada sensibilidad y predisposición antes esos envites pero aunque vivamos en estas edades, en estas eras, con una insensibilidad que no es tal por bandera y debajo de una cota de malla permanente, a veces salir malparado es inevitable. Sentirse en el punto de no retorno, en disposición de dejar definitivamente atrás otro lugar en un momento de la historia en el que no cesa de repetirse ideas como "colapso" ó "quiebra". Al cacao existencialista propio de estos días y de esta edad se une el de un futuro que se yergue amenazante sobre nuestras cabezas: precariedad laboral, falta de expectativas, total incertidumbre, la imposibilidad de contagiar rápidamente a muchas personas un espíritu de cambio que permita domeñar la situación de crisis financiera actual y la crisis energética que se nos avecina, ya visiblemente cercana.

Continuará...


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